El problema que se dió este martes por el tema del premio doble a los jugadores del Olimpia por ganar el clásico me hizo pensar si al final mimar tanto al plantel actual no puede ser contraproducente. Recuerdo esos equipos armados en la época en que trajeron a Córdoba como DT, con ladrones en vez de jugadores, que solo pensaban en la plata y no corrían si no era por dinero. Esos años donde nos llenamos de mercenarios sin obtener resultados.
Según la prensa local, Recanate, caliente y contento por la victoria ante Cerro, en el vestuario prometió premio doble, luego, sólo pagó premio simple y los jugadores lo rechazaron. Al final, luego de la presión, aparentemente la directiva cedió y cumplió su promesa.
Hoy espero ver al mismo equipo con garra y que corra los 90 minutos ante Guaraní, sin embargo, esta situación me hizo pensar en esta nueva realidad del fútbol actual, donde es más dificil encontrar jugadores que sientan realmente la camiseta. Son profesionales y están en su derecho exigir lo que se les promete siempre que cumplan y brinden resultados positivos.
Para los dirigentes, la próxima vez no prometan algo que no querrán cumplir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario